La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo por detrás de la industria del petróleo. Desde la materia prima, algodón con semillas tratadas genéticamente en manos del monopolio Monsanto, empresa recientemente absorbida por Bayern, pasando por algodón crecido en tierras tratadas con fertilizantes químicos que aumentan la productividad a costa de «secar» la tierra, pasando por la utilización de mano de obra en semiesclavitud en países en desarrollo, pasando por una reducción de precios que genera un aumento del consumismo impulsivo en países occidentales, y terminando todo ello en un aumento desmesurado de ropa desechada que aumenta sobremanera los vertederos de países nuevamente en vías de desarrollo, con la contaminación que ello conlleva, pone de manifiesto un panorama difícil de mantener a largo plazo.

Aquí puedes medir tu huella de armario

Desde Setem se ha impulsado una guía para concienciar sobre la moda sostenible y señalar aquellas empresas que están obteniendo grandes beneficios a costa de impacto ambiental y social.

Desde la plataforma SlowFashion se propone un directorio español de moda sostenible y ecológica en el siguiente enlace

En 2013 se produjo el derrumbe de un edificio, el Rana Plaza, en Bangladesh El accidente del Rana Plaza ocasionó la muerte a casi 1.000 personas y puso de manifiesto la relación entre la moda rápida y barata y su precaria producción. Se demostró posteriormente que en dicho edificio se confeccionaba ropa para, entre otras marcas, la marca española Zara.

El accidente se produjo el 24 de abril y desde entonces todos los 24 de abril se celebra el Fashion Revolution Day

Iniciativas como Ropa Limpia vienen denunciando desde hace tiempo el impacto mediambiental y social del consumo de ropa en marcas de ropa fast fashion como Zara, H&M, Mango, Primark… proponiendo alternativas de consumo de ropa sostenibles y que respeten los derechos humanos.